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4. MARÍA MAGDALENA Y JESÚS
DE NAZARET
La posible relación amorosa entre ambos personajes
bíblicos es una conjetura que hunde sus raíces
allá lejos en el tiempo. Como se sabe, además
de los cuatro Evangelios reconocidos oficialmente por la Iglesia,
hay una cantidad de otros testimonios escritos sobre la vida
de Jesús que hacen referencia a su relación
con María Magdalena. Así, por ejemplo, en el
Diálogo del Salvador, María Magdalena
aparece como "la apóstol que sobrepasa a los otros"
porque ella "conocía todo" y fue "la
reveladora de la grandeza del revelador". En el Evangelio
de Felipe consta inclusive que "Jesús la amaba
más que a todos los discípulos y solía
besarla en la boca". También en el Evangelio
de María se da cuenta de una relación íntima
entre la Magdalena y el Nazareno (En María Magdalena.
Mito y metáfora, Editorial Herder, Susan Haskins
presenta un estudio documentado sobre éste y otros
muchos aspectos vinculados con la imagen y el mito de María
Magdalena).
Una cuestión es, sin embargo, cierta: pese a que en
el Evangelio según San Juan queda absolutamente
claro que María Magdalena fue la primera testigo de
la resurrección y la elegida para anunciar al mundo
el acontecimiento central de la cristiandad, la Iglesia Católica
la relegó a un plano de segundo orden. Nunca le reconoció,
ni a ella en particular, ni a la mujer en general, la situación
de privilegio que le concediera el propio Jesús, según
testimonio del citado Evangelio.
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María Magdalena sostiene y
abraza la cabeza de Jesús. Detalle de
La lamentación de la muerte de Cristo (1492-1495)
de Sandro Botticelli (1440-1510).
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Tres célebres novelas contemporáneas exploran
literariamente la relación amorosa entre Jesús
y María Magdalena: El Código Da Vinci
(2003), de Dan Bown; El Evangelio según Jesucristo
(1991), de José Saramago; y La última tentación
(1955), de Nikos Kazantzakis.
El presente trabajo, María Magdalena. Un Tango
para Nombrarte, se propone evocar la historia de aquel
amor prohibido: Pasan los siglos, perdura tu historia,/
es una pena tan cruel y tan honda,/ sólo un tango la
puede nombrar.
El autor de la letra se basó en su novela: María
Magdalena condenada.
Editorial Simurg, Buenos Aires, febrero de 2004, 308 páginas.
Distribuye Tusquets.
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