Introducción Síntesis Tango y Religión Magdalena y Jesús

 

3. LA RELACIÓN TANGO - RELIGIÓN

 

A primera vista, se diría que tango y religión son dos expresiones del espíritu ajenas entre sí. Sin embargo, en la obra de Discépolo esta relación aparece de manera recurrente y constituye un rasgo distintivo de su visión de la vida. En varias de sus letras, el personaje se identifica con el sufrimiento de Jesús, pero al mismo tiempo se distancia de Dios, a quien reprocha y acusa, ya explícita, ya implícitamente, por el desamparo en que dejó librado al hombre. Si con Cambalache (1935) Discépolo construye su más acabada denuncia contra el mundo, con Tormenta (1939) pergeña su más cruda protesta contra Dios, por haber creado ese mundo-cambalche, infame y traidor: Aullando entre relámpagos / perdido en la tormenta / de mi noche interminable, Dios! / busco tu nombre ... / ... Yo siento que mi fe se tambalea / que la gente mala vive Dios! / mejor que yo! / ... Si hoy la infamia da el sendero / y el amor mata en tu nombre / ... Demuestra una vez sóla / que el traidor no vive impune / ... Enséñame una flor / que haya nacido / del esfuerzo de seguirte, Dios / para no odiar.

Cambalache y Tormenta representan, en la obra de Discépolo, la cara y ceca de la moneda de la vida. Pero la protesta contra Dios, insistimos, es una constante en la producción discepoleana:

Qué vachaché (1926)
¡Si aquí ni Dios rescata lo perdido! / ... El verdadero amor se ahogó en la sopa; / la Panza es Reina y el Dinero es Dios. / ... ¡Qué vachaché, si hoy ya murió el criterio; / vale Jesús lo mismo que el Ladrón!

¡Soy un arlequín! (1928)
Me clavó en la cruz / tu folletín de Magdalena, porque soñé que era Jesús y te salvaba ...

Yira, yira (1930)
Cuando no tengas ni fe, / ni yerba de ayer / secándose al sol ... / Verás que todo es mentira, / verás que nada es amor ...

Secreto (1932)
Quién sos, que no puedo salvarme, / muñeca maldita, castigo de Dios ...

Desencanto (1938)
Cansao de ver la vida, / que siempre se burla / y hace pedazos / mi canto y mi fe.

Uno (1943)
Pero Dios te trajo a mi destino / sin pensar que ya es muy tarde / y no sabré cómo quererte.

Canción desesperada (1945)
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
En este verso admirable, el desamparo divino se confunde con el desamor del mundo encarnado en el abandono de la mujer amada. Dios y el mundo se confabulan contra el hombre y lo sumen en la desesperación.